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“Juan está muerto”

Por GianPiero Díaz

La justicia se entiende como un ente divino o un mecanismo que le brinda a cada sujeto lo que le corresponde, Juan recibe la muerte.

 

Omar Velásquez es el creador y director de “Juan está muerto”, nos presentó la historia de un hombre que ha dejado la vida terrenal para mostrarse ante nosotros a través de los recuerdos de tres personas que lo amaron -aún lo aman-. Una muerte que esconde un gran secreto que nos llena de preguntas, las cuales se van revelando con el pasar de la obra, pero a la vez nos lleva a más preguntas, con un final abierto, que permite liberar nuestras imaginaciones hacia lo que consideremos correcto. El dramaturgo nos permite ser una especie de jueces hacia el accionar del protagonista. 

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La puesta en escena reflexiona sobre las consecuencias que dejan nuestros actos, y la importancia de cada uno de ellos, mediante historias de amor, el amor de amigos, de pareja y hacia el prójimo. Es el amor, lo que guía los actos de Juan y es el amor quien lo condena -graduamos o mantenemos en escala nuestras formas de amar, podemos negarlo, pero Velásquez lo sabe y nos lo hace presente - ¿Cuál tiene prioridad, el amor al prójimo o con quien deseamos pasar el resto de nuestras vidas? 

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Desde la primera escena es imposible no sentirse atrapado, buscando la verdad en cada detalle, descubrir algo, una palabra que nos dé pistas sobre la muerte de Juan. El mérito de la captación recae en la formidable actuación de Yasmine Incháustegui, quien interpreta a María, la viuda que guarda un gran secreto, la que halló una forma de calmar la culpa, es la fuerza en su voz, en su postura, es el sentir del amor que le profesó a Juan, al igual que su dolor lo que nos engloba. Su personaje nos deja una gran frase “no hace falta no respirar para estar muerto”. 

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En la historia nos encontramos con otro Juan, un amigo del difunto, quien acude al velorio sin saberlo, este personaje interpretado por Daniel Suárez, refleja la amistad. Con sus pasos, observamos el dolor al desconocer de lo que era capaz su amigo, la encarnación de la búsqueda del cuerpo, de poder verlo por última vez. En un país como el nuestro, víctima de desapariciones llevadas a cabo durante el conflicto armado interno y la dictadura, hablar sobre un cuerpo desaparecido es una herida abierta. La necesidad humana de poseer un cuerpo para despedirse, y no es solo el personaje de Suárez quién necesita un cuerpo para despedirse, también está un muchacho mudo que ama profundamente a Juan e incluso la propia María al no mencionar la ubicación del cuerpo y velar un cajón fúnebre vacío nos da la sensación de necesitar el cuerpo. Luego de preguntarnos el motivo de la muerte de Juan, la siguiente pregunta es ¿Dónde está Juan?

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Luis Cárdenas encarna al muchacho mudo, quien percibe a Juan como un salvador, alguien que lo pudo ver, que se preocupó por él, una voz. Cárdenas brinda los mayores momentos de tensión, al enterarse quién mató al ser que ama. Su expresión física, la ira que encierra se transporta hacia la audiencia. Un personaje al cual se le ha negado el derecho a una vida digna al ser abandonado por las autoridades y ahora se le quita a un ser amado, en quien encontró tranquilidad y esperanza de un futuro en el cual pueda ser visto y no ignorado. Para hacerlo más desdichado, su inocencia y profundo amor es aprovechado para culminar con la vida de Juan. 

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Juan, ausente en cuerpo, presente en recuerdos -y en una especie de limbo, ¿purgatorio? - personificado por David Huamán, un sujeto altruista, amable, empático que emprenderá una cruzada para la protección de los otros, pero tras poseer un poco de poder verá su ética en desequilibrio, lo que lo llevará a convertirse en un político promedio más, una autoridad que dejará a los vulnerables en la misma situación, tras ambiciosas promesas. Después de todo en humano, ¿no?. Es la justificación que encuentra para no hacerse cargo de sus actos, una excusa siempre tan presente, al igual que el poder y la corrupción del hombre. Su personaje nos lleva a reflexionar a cuestionarnos, ¿seríamos capaces de realizar las acciones de Juan?, en teoría lo negaremos, pero será cuestión de que se nos otorgue la oportunidad para poder enfrentarnos a la realidad. 

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Juan es víctima. En un sistema que olvida y deja de lado a sus ciudadanos, en una sociedad que materializa nuestros afectos. ¿Cómo puede defenderse un ser altruista al poseer una muestra de poder y confianza?  

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Juan es hermoso, es humano y está muerto.

La temporada de "Juan está muerto", de Omar Velásquez, tuvo lugar del 12 al 27 de mayo 2023, en el Teatro Auditorio Miraflores.

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